El arte de jugar a las damas – 1

Tras toda arquitectura de información se esconde una estructura de poder
Viejo dicho tartesio

Habían bajado sus portátiles para que Xuan los conectara a la red cuando João apareció y dijo que se haría cargo. – Después de todo, yo soy el ingeniero de sistemas.

– Sí, claro – murmuró Xuan sin que João le oyera. – Después de todo, yo sólo llevo diez años programando.

João tomó los portátiles y comenzó a configurarlos. – Vale… Bien… La idea es que quedéis conectados a la red de tal modo que podáis mostrar en qué estáis trabajando y qué estáis leyendo en cualquier momento.

– ¿Ah? ¿Todos podemos ver lo que los demás están haciendo? – preguntó Juanjo.

– Bueno, no, en realidad, lo puede ver el administrador.

– ¿Y quién es el administrador?

– Bueno… Ismael. – Tecleó algo más. – Vale, éstos son vuestros emails oficiales de Tartessos: anya@postulantia.coop y juanjo@postulantia.coop.

– ¿Postulantia?

– Sí, bueno, es que los postulantes no tienen email de Tartessos hasta que se vuelven cofrades.

– ¿Y quiénes son cofrades?

– Bueno, Ismael, Bel, y Marisol, claro. Me han prometido que este año me harán cofrade a mí también – dijo con orgullo.

– Ah. ¿Llevas mucho en Tartessos?

João agachó algo la cabeza. – Bueno, quince años. Pero este año ya va a tocar, seguro.

Por el rabillo del ojo, Anya vio cómo Sandra enarcaba las cejas con gesto de exasperación.

– Bueno, vale. Luego tendríais que integrar vuestros blogs en nuestra feed. Osea, pasar vuestros blogs a anya.tartessos.coop y juanjo.tartessos.coop.

A espaldas de João, Sandra y Xuan negaron exageradamente con la cabeza, boqueando “¡NO! ¡NO!”

– Erm… vale – le dio largas Juanjo. – El tema es que no tenemos los datos aquí ahora mismo. Te los pasamos luego ¿vale?

 – Bueno…

Después de pedirle ayuda a Xuan unas tres o cuatro veces, João terminó y salió de la habitación. Miraron a Sandra y Xuan con gesto interrogante. – Ni se os ocurra pasar vuestros blogs al dominio tartesio – siseó Sandra. – Está todo a nombre de Ismael. Si os váis, no podréis llevároslos.

Xuan asintió. – Ismael es el administrador de todo el sistema. Los comentarios en los blogs pasan directamente por él, así que él decide a quién banea y a quién deja comentar. Puede leer los emails de todo el mundo. Y puede ver qué están haciendo y leyendo todos en cualquier momento.

Sandra hizo un gesto con la barbilla, indicando un objeto negro en lo alto de una estantería. – Cámara. Sin sonido, creemos. Están por todo el caserío, conectadas al despacho de Ismael, en el ático. Así que tened cuidado con lo que hacéis y decís. – Ante la expresión de Anya y Juanjo, añadió: – Xuan y yo no nos quedaremos mucho más tiempo.

– ¿Y eso?

– Cuando bajemos a Bilbao hablamos, pero no aquí. Si es que os dejan quedaros a solas con nosotros – añadió apresuradamente según entraba João. Que apenas había abierto la boca para decir algo cuando oyeron un portazo y a Gebara vociferando en la entrada:

– ¡¡¡HIJOS DE PUTA!!! ¿PERO QUIÉNES SE HAN CREÍDO QUE SON? ¡HACERNOS ESTO A NOSOTROS! ¡A NOSOTROS!

Salieron al salón para encontrarse con un espectáculo semejante al de la noche anterior, sólo que en esta ocasión Bel parecía igualmente cabreada.

– ¡Hijos de puta! ¡No saben con quiénes están hablando! ¿Cómo se atreven a tratarnos así?

João, pálido por temor a que le cayera algo a él, se atrevió a preguntar: – ¿Qué pasó?

– ¿QUÉ PASÓ? ¡QUE EL CABRONAZO DE LANKIDE PRETENDE QUE LE DESGLOSEMOS LAS FACTURAS! ¡DESGLOSAR LAS FACTURAS! ¡DESPUÉS DE TODO LO QUE HEMOS HECHO POR ÉL! ¿DÓNDE ESTARÍA ÉL SI NO HUBIÉRAMOS RESCATADO SU MIERDA DE COOPERATIVA?

– Como si fuéramos unos consultores vulgares y corrientes – dijo Bel con extremo desprecio. – Como si tuviéramos que… rendir cuentas. ¿Pero de qué va? ¿No se da cuenta de que nos necesita?

La Mascota y Adriana, que habían desaparecido en un piso superior, aparecieron corriendo por las escaleras, agitando las manos. Anya creyó que estaban haciendo un gesto de “¡hala!” como el que hacen los niños, hasta que se dio cuenta de que se habían estado pintando las uñas. – ¿Qué pasa, qué pasa?

– Pasa que el hijo de puta de Lankide nos está jodiendo el plan con el Gobierno – dijo Bel torvamente sin siquiera reconocer la presencia de Adriana. Su mirada se volvió acerada. – No olvidaremos esta traición. ¿Por quién nos ha tomado? ¿Os lo podéis creer? En un momento dado, nos preguntaron que qué podíamos hacer los tartesios por su comunidad. Obviamente, les respondí que qué podía hacer su comunidad por los tartesios.

El gesto de Gebara se ablandó, algo. – Sublime, estuvo sublime. En algo se nota que Bel es nuestra Bassilissa.

– Tenemos que ponernos a trabajar de inmediato.- dijo Bel con un brillo fanático en los ojos. – No te preocupes, Ismael. No olvidaremos esto. Jamás.

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http://lasindias.com/el-arte-de-jugar-al-go-01/

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3 pensamientos en “El arte de jugar a las damas – 1

  1. Anónimo

    ¡Pero este Gebara es un cínico! ¿Vende la autonomía y el empoderamiento de las personas y lo que hace es usar su conocimiento de la arquictura de las redes para negárselo a los demás! ¡Y luego habla de recentralización!

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Delibera, aunque sea banal

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