El arte de jugar a las damas – 5

El furor de Gebara fue en aumento aquellos días. Una mañana, regresó de Bilbao rugiendo porque una tarjeta del banco no le había funcionado en un cajero, e inmediatamente se abalanzó sobre el ordenador para dar órdenes a los adeptos y simpatizantes de Tartessos de que empezaran a acribillar a través de Twitter a la Caja Foral por cerdos capitalistas que no daban un mínimo servicio a sus clientes.

– ¿Por qué no mandáis tuits vosotros? – le preguntó Anya a la Mascota, que empalideció.

– ¿Estás loca? Twitter es un servicio centralista del anglomundo que impide la profundidad de conversaciones de los blogs.

– ¿Pero no tenéis problema en que otros usen Twitter para defenderos?

– No, claro. ¿Por qué íbamos a tenerlo?

Anya hizo otra nota mental y se acercó a Juanjo. Se dio cuenta, por el rabillo del ojo, de que Gebara les estaba mirando. – Creo que al Amado Líder no le gusta mucho que hablemos tanto – murmuró Juanjo.

– No, claro. Una premisa básica de los líderes sectarios es cargarse las relaciones entre miembros de la secta que no les incluyen, porque todo tiene que ser supervisado por ellos. Espérate una reacción pronto. ¿Qué es esta obsesión con los blogs?

– Gebara afirma que el de Tartessos es el primer blog corporativo del mundo. Con un par. El blog juega un papel crucial en el imaginario tartesio: de ahí que publiquen constantemente en la Posta de Tartessos. De ahí que tengan una feed en la que Gebara y las chicas escriban todos los días, a veces varias veces.

– ¡Pero si, salvo a Gebara, nunca vemos a nadie escribir nada! Bel está siempre de arriba abajo de “negociaciones” y la Mascota no hace más que pintarse las uñas!

Juanjo sonrió. – ¿No te has fijado? Hice un análisis semántico rápido de los textos de las entradas de Gebara y las que supuestamente escriben las chicas. Adivina quién lo escribe todo.

Anya enarcó las cejas. – ¿En serio?

– Ni siquiera se molesta en utilizar un estilo distinto, y canta mucho porque el hombre escribe fatal. Pero fatal. Y además usa siempre los mismos latiguillos y comete las mismas faltas de ortografía. Lo gracioso es que a las chicas no les molesta que las utilicen como meros títeres.

– ¿La Mascota no tenía una especie de blog literario o algo así? – creyó recordar Anya.

– Sí, pero creo que el Amado Líder le hizo sentir tanto su inferioridad intelectual y lo irrelevante de aquellas minucias para la causa que ella sola se autocensuró. Mucho empoderamiento y mucha libertad, pero al Amado Líder le horroriza la expresión individual de sus acólitos cuando no sigue la línea de partido, o sea la suya. Y como Gebara cambia de humor más que una veleta, tiene a todos los acólitos permanentemente pendientes de cuál es la línea oficial – reforzado por Bel, que funciona como el guardia del campo.

Anya y Juanjo se miraron un instante, y dijeron al unísono: – SECTA.

***

El affaire Caja Foral – como lo denominó Gebara – consistió en una minicampaña de difamación del banco, orquestada por él. Que no cesó en su inquina, pese a que el responsable de Responsabilidad Social Corporativa, una buena persona que había ayudado considerablemente a los tartesios y nunca había hecho otra cosa que tratarles bien, llamó personalmente para pedirle disculpas porque el cajero no le había dado dinero después de sobrepasar su límite diario. Ofensa mortal, aparentemente.

– Son todos iguales – masculló Gebara mientras enviaba instrucciones a sus simpatizantes sobre qué debían tuitear. – Les das confianza, y acaba pasando lo que pasa…

Mientras Gebara veía conspiraciones por todas partes, Bel se había encajonado en su papel de Basilissa y estaba explicándoles a los de la Caja Foral en qué habían fallado, y cómo se les ocurría, y si sabían quién era ella y quiénes eran los tartesios. ¿Sabéis quién soy yo? Soy Bel, Madre de Dragones, pensó Anya, recordando un viejo clásico.  

Entonces João – que había estado muy laborioso toda la mañana creando falsas cuentas de tuiter para acosar a Caja Foral – se acercó inesperadamente y les informó de que Adolfo, también conocido como el Dr von Storgen, ya había regresado del Reino Unido y les esperaba para tener una entrevista con ellos. 

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http://lasindias.com/el-arte-de-jugar-al-go-05/

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3 pensamientos en “El arte de jugar a las damas – 5

  1. f0r4L

    Desde luego, sólo una conspiración podía conseguir que Gebara estuviera en el extranjero sólo y exclusivamente con una Visa (normalita) y comerse el límite gastándose 5000€ en un billete de avión. SaLuDoS

    Me gusta

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