La recta final – 2

Unos días después Gebara, Bel, Marisol, y João regresaron cariacontecidos de una entrevista con FAC, una empresa vasca de construcción de ferrocarriles – para presentarles una propuesta de estudio de mercado. – ¡Nos han dicho que no! – exclamó Bel. – ¡No lo entiendo! ¿Cómo nos pudieron decir que no con la propuesta que les hicimos? ¡Y sólo les cobrábamos 70.000 euros al mes! ¿Qué es eso para una empresa para ellos?

Gebara, furibundo, gruñó algo sobre el capitalismo de amigotes y se refugió en su despacho dando un portazo.

– ¿Y esto? – le preguntó Anya a Juanjo.

– ¿No viste la propuesta?

– No.

Juanjo no pudo evitar reírse. – Yo se lo pasé a formato PDF. Es de descojone. Se ofrecieron a hacer un estudio estratégico sobre la posible internacionalización de FAC en países centroasiáticos, como Kazajistán. ¿Qué presentaron? El equivalente de un trabajo escolar de Secundaria, tomado de Wikipedia y el sitio web de información global de la CIA. Tipo “Kazajistán es una república presidencialista. Su capital es Astaná. La religión principal es el islam. El 1 y 2 de enero son fiesta”. ASÍ TODO. Ismael está echando chispas porque por lo visto el CEO le dijo textualmente que era “muy como de Wikipedia todo”. ¡Pero es que lo era, literalmente!

– Jodeeer.

Al cabo de un par de horas Gebara parecía haberse calmado y bajó de su despacho para dar una arenga a las tropas, con una sonrisa de oreja a oreja.

– Hermanos tartesios, en contra de las apariencias ¡esto es lo mejor que nos podía pasar!

– Pero Ismael – dijo Bel con mirada apenada, labio torcido, y voz de niña pequeña – nos habías dicho que vender un proyecto a la FAC era el paso imprescindible en nuestra expansión mundial, que eran la única empresa que hacía cosas realmente interesantes.

A Gebara se le pegó el tonito infantil. – Pero Bel, no zeaz tontita ¿No os fijasteis en la decoración de la oficina? ¡No podemos hacer negocio con una empresa que tiene cuadros postfigurativos! Eso reflejan que son la típica empresa con una cultura corporativa chusqui y ramplona que se apunta a las tendencias de todo el mundo, sin un pensamiento independiente, cayendo en la homogeneidad y la cultura de la adhesión. ¡Postfigurativismo malo! ¡puaj! ¡caca! Además, ¿nos os fijásteis como Andrés no dejaba de mirar a nuestra Basilissa con ojos lascivos? ¡Se nota que es el típico ejecutivo producto de la educación universitaria británica con su arrogancia colonial y su sexualidad reprimida anglicana!

– Pero Ismael – insistió Marisol, también con cara de chucho apaleado – ¿no habías dicho que sin una alianza con FAC sería muy difícil poner el pie en otros mercados?

– ¡Ahora iremos solos! Eso nos hará más resilientes. Y nos dará una ventaja estratégica para ser más audaces porque éstos de la FAC son unos conservadores que viven de las rentas y del capitalismo de amigotes. – Miró las caras escépticas de las chicas, y pareció recibir un soplo de inspiración. – Amigos, tartesios, compatriotas, prestadme vuestros oídos. He venido a enterrar a FAC, no a alabarla. Andrés Eguinoa nos dijo que FAC era ambiciosa: y Eguinoa es un tarado rentista. Pero escuchadme: hoy es el día de san Gumersindo. Los buenos cooperativistas contarán esta historia a sus hijos. Y el día de San Gumersindo no pasará desde este día hasta el fin de la descomposición sin que nos recuerden. Nosotros, pocos afortunados – nosotros, banda de bros. Pues vosotros que lucháis conmigo sois mis hermanos. Por muy centralista y nacionalista que haya sido vuestra crianza, esta lucha ennoblecerá vuestra condición. – Su tono y su expresión se iban agitando y emocionando hasta llegar a un paroxismo de emoción. – ¡Y los amigotes capitalistas en sus bancos e industrias se avergonzarán de no haber estado aquí! ¡Y se darán cuenta de que son unos maricones mientras nosotros podremos hablar de las grandes hazañas P2P que empezamos a hacer en el día de San Gumersindo!

El resto de tartesios, abrumados por el entusiasmo, empezaron a aplaudir y aclamar a Gebara, e incluso João y Bel rompieron a llorar de emoción ante la inmensa oportunidad y el crecimiento que les produciría el haber perdido un importante cliente, que hasta entonces les había pasado desapercibido.

***

Tras la arenga, y aprovechando que los tartesios estaban teniendo un momento de comunión emocional y remembranza y revival de sus grandes éxitos, Anya y Juanjo aprovecharon para salir un momento al jardín (que parecía más bien una jungla porque nade se ocupaba de él).

– Guau – fue todo lo que pudo articular Anya.

– Guau indeed – sonrió Juanjo. – No se ven las dinámicas de un líder mesiánico en primera fila todos los días ¿eh?

– Desde luego que no. Por suerte. Mi informe está quedando tan alucinante que si lo incluyera en una novela, todo el mundo me criticaría por inverosímil. – Se quedó mirando una mata particularmente fea. – ¿Qué demonios estamos haciendo aquí, Juanjo? Y no me digas que es un informe para Cheng. ¿Qué interés puede tener Cheng en esta gente? Es como matar moscas a cañonazos para él.

Juanjo suspiró. – Realmente no tengo ni idea, Anya. Cuando me propusieron este proyecto en Cheng Corp, me dijeron que Cheng estaba interesado en las técnicas de gestión de empresa de los tartesios. Pero son unos incompetentes absolutos. Así que no sé decirte. ¿Querrá copiar el mesianismo de Gebara? ¿Quién sabe?

Se miraron el uno al otro en perplejidad compartida, y regresaron al caserío, donde los tartesios estaban empezando a celebrar su resiliencia sacando el orujo que había sobrado y cantando el Himno Tartesio – un “poema” del vate tartesio oficial, un funcionario gaditano con ínfulas poéticas llamado David Lana, titulado “Futuribles”, al que habían puesto una música que recordaba sospechosamente al himno de Riego:

Habrá turgentes mozas besuqueadas
Y yo, lúbrico viejo
Bailándoles el agua de todos sus jugos
Fértiles ingenieros programando
Poemas de cortejo en javascript
Luminosas gerentes repartiendo tareas
Y duros rapapolvos (cómo me pone)
Y estudiantes de indianus tartesoj
Fabbing
Medicina alternativa
Fabricación de e-cigs
Y psicohacking
En universidades cooperativas
Habremos aprendido a no tragar
– ¿porque quién quiere comer?-
A no romper
a no alimentar al asesino capitalista
y los triciclos híbridos pasarán
y los niños jugarán en dirigibles de colorinchis
mientras sus padres nerviosos saludan desde tierra
y habrá brezos y ginesta y cardos y baobabs rezumando pegajosa
resina de baobab
y pasto habrá también para retozar y jugar a la pelota vasca
y sobarnos a la sombra de algún árbol
Futuribles, venid
a mí
que no me da el baremo
en la oposición

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3 pensamientos en “La recta final – 2

  1. Jashondo

    El poema, en su versión original y adaptada, pa meá y noshá gota, quiyo. (Y es que en Tartessos se junta lo mejor de cada casa…)

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    Responder
  2. Pingback: Catamitas de la vida interesante | Indiano Watch

Delibera, aunque sea banal

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