El asesino de Nochebuena – 3

NOTA: si no les funcionan algunos enlaces en nuestros posts, y les sale un error 403 o un mensaje de que el acceso está prohibido, hagan clic en la URL del enlace en su barra de navegación y den a ENTER (no refresquen la página, no sirve de nada), o simplemente copien y peguen el enlace en su barra de navegación. Se han bloqueado los enlaces desde nuestra página. Qué grande es el poder de las redes ¿eh?

Tuvimos que ir corriendo a urgencias a Basurto, donde le inyectaron Fenergan en vena y le recetaron antihistamínicos durante unos días (me puse muy contenta, porque así podría hacer de enfermera, administrando las dosis y cuidando del enfermito con mi cofia y mis medias blancas, jeje. Pero claro, luego Bel hizo notar que ella era enfermera de verdad y me chafó. Siempre, siempre tiene que hacerme lo mismo. Aguafiestas chupacámaras).

Por suerte, en aquellos días estaban de follones en Ucrania, e Ismael se emocionó mucho recordando viejos tiempos y hasta escribió un post que publicó por boca de Bel (porque dice Ismael que si publicara él todo iba a parecer César Vidal, que publica como caga, y la diferencia es que César Vidal tiene negros pero él no, así que para no confundir a la gente y que no parezca que en Tartessos hay un líder ideológico indiscutible, sino que somos todos iguales y paritarios, prefiere hacer como que hay más gente escribiendo. Por eso nosotros no escribimos realmente, sino que  servimos para difundir democráticamente lo que dice Ismael. Y luego dicen que somos una secta).

Sin embargo, vi a Bel algo tensa según publicaba el post. – ¿Te pasa algo? – susurré.

– No. Nada – masculló con la mandíbula prieta, pero yo rememoré los eventos de entonces…

[Se desdibuja la imagen con música de flashback]

En aquel entonces estábamos todavía afincados en Mordor, en la calle del Buque. Una tarde Ismael se presentó completamente emocionado, diciendo que había conocido a una ucraniana fascinante con la que había coincidido en una cumbre-aniversario del atentado del 11M a la que le habían invitado como experto en redes y creador del ¡Pásalo! del 13M (aunque había pasado aquella noche en un retrete. ¿No es genial?)

Bel y yo nos miramos. Ya habíamos sufrido otros enamoramientos y arrobamientos intensos de Ismael, así que nos lo tomamos con filosofía. Como decía Bel, era siempre cuestión de al platu vendrás, arbeyu. Ya se le pasaría y volvería al redil.

El caso es que empezó a hablar de que si la ucraniana se iba a unir a Tartessos, y cuánto valía, y lo estupenda que era, y él que era hablante de ruso pero había un continuo dialectal entre el ruso y el ucraniano con lo cual era prácticamente hablante nativo de ucraniano y lo genial que iba a ser todo. 

¡Y se olvidó de la empresa! Estaba tan encoñado que empezó a decir que la OTAN eran los buenos porque ella le tenía el coco comido. Y no dejaba de lamentar que la pobrecita ucraniana viviera en un país tan pobre y de comprarle cosas con la tarjeta de la empresa. De hecho, un día se pasaron la tarde otro día dando vueltas por por Madrid en busca de una batidora, que era toda la obsesión de la ucraniana porque por lo visto en Kiev no había. Así que estábamos Bel, yo, y Amanda del Amo – que todavía estaba en Tartessos aunque oficialmente nunca existió – que no vivíamos en nosotras mismas. De hecho, Amanda – que nunca existió – estaba tan harta de las idas y venidas de Ismael ¡que empezó a socializar y a hacer vida propia con gente que no era de Tartessos! ¡Empezó a ligar con otros hombres! Por supuesto, aquello era intolerable y la situación pronto se hizo insostenible.

Y entonces la ucraniana regresó a Kiev, y creímos que la crisis y el encoñamiento ya habían pasado. Pero NOOOOO, Ismael compró billetes a Kiev para sí mismo y para Bel y se fueron a Ucrania “a abrir nuevos mercados”.

Bel no habla mucho de aquellos días. Sólo sabemos que Ismael anduvo persiguiendo a la ucraniana hasta su casa y fue rechazado de un modo que debió ser considerablemente humillante (sólo le quería por la batidora, pero eso ya lo sabíamos nosotras). Bel, como siempre, aguantó y tragó como la gran Basilissa que es.

A su regreso, Amanda decidió irse de Tartessos (traidora, bollera, frígida, reprimida, choriza, mentirosa, cleptómana, ninfómana), así que Ismael – que siempre insiste en registrar los dominios de los tartesios a su nombre, como una buena práctica corporativa – le hizo pagar 1000 euros al año por el mantenimiento de su sitio web (Amanda era traductora, así que su sitio web era importante). Era el mínimo castigo que correspondía a alguien tan veleta y poco fiable que nos había dejado con el culo al aire en el peor momento.

Y Bel e Ismael por lo menos podían decir que habían liderado la Revolución Naranja por las calles de Kiev, y experimentado lo que es una ciberturba de verdad en sus propias carnes y podemos decir que somos expertos en revoluciones populares, así que al menos algo sacamos en limpio de todo aquello para el prestigio y el currículum de Tartessos.

Lo único es que la Revolución Naranja fue en 2004 e Ismael y Bel estuvieron en Kiev en 2005. Pero da igual. Si Ismael dice que seguía habiendo revolución en Kiev en 2005, será verdad. ¿Por qué no me iba a fiar yo de Ismael? ¿Por qué no?

Anuncios

Delibera, aunque sea banal

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s