La vida interesante is not an interesting life

Nueva rabieta anti-inglés del Pequeño Timonel. (Y van…)

¿Qué ha pasado? Pues que se fue a Brasil a dar una charla. En portugués (que él domina COMO UN NATIVO, vamos. Estamos esperando el vídeo.) Pero algo debió de pasar, creemos -seguramente que él vio  pasar a gente con pasta y a buscavidas como él mismo, y se fueron haciendo parejitas de mecenas-buscavidas y él quedó a un lado porque fue incapaz de ser más hábil que los demás buscavidas… en inglés.

Y se le reavivaron los traumas.

¿Cómo si no entender esta fantástica frase?

“Se trata de personas de diferentes nacionalidades que por haber crecido y estudiado desde pequeños en Gran Bretaña, tienen un tipo de habilidades lingüísticas hablando inglés que van más allá del manejo correcto de una lengua ajena.”

Se está refiriendo a lo que él llama la “clase internacional”, por lo cual parece referirse a  la clase corporativa de grandes empresas y a los miembros de la alta política internacional. O sea, esa gente por trabajar para la cual los tartesios venderían a sus madres, pero con la que jamás han conseguido nada serio.

Lo interesante es que el Amado Líder parece tener un complejo de inferioridad considerable en este sentido.  Ya en su bodrio tostón culebrón insufrible serial del verano pasado había un malo malísimo, el Inspector González (que por cierto, es un trasunto bastante obvio de nuestro DirCom) – “Fanático, sadomasoquista y medio asperger, incapaz de entender el habla figurada corriente”. De él dice:

El anglicismo artificioso, el tono resabidillo, la amenaza de represión… González no era kaz, solo un frustrado más de una generación de becarios de la UE que habían ido a universidades británicas solo para descubrir que los que se colocaban en la academia al volver eran sus compañeros de clase chinos, nigerianos y vietnamitas, no ellos. Para ellos quedaban oposiciones de rango medio y puestos de libre designación sin proyección. Nunca lo aceptaban. El déficit de reconocimiento, la sensación de que la superioridad intelectual era inútil socialmente, les acababa dejando un agujero en el alma. Era gente oscura.

Curioso que el Amado Líder solía presumir mucho de aquel curso de cine que hizo en un verano en Cambridge (y luego fue diciendo que había estudiado en la Universidad de Cambridge). ¿O acaso… acaso no será que el frustrado es él porque no pudo ir a una universidad británica?  (Por cierto, esa idea de los chinos, nigerianos y vietnamitas copando los puestos académicos es claramente de ciencia ficción. Nadie está copando los puestos académicos porque, bueno, no hay puestos académicos que copar).

Lo que el Líder Mesiánico no acaba de entender es que ser británico o tener una educación británica no son en sí mismo algo particularmente útil en el mundo corporativo actual (y desde luego no en Estados Unidos). Lo que sí es una ventaja considerable es hablar inglés de modo fluido (aunque no necesariamente como un nativo) y, sobre todo, haber tenido la educación adecuada: y por adecuada, nos referimos a universidades y escuelas de negocios elitistas, tipo Oxbridge, Harvard, MIT, INSEAD, etc.

Así que no es una cuestión de lengua nativa ni de cultura, como pretende hacernos creer el Amado Líder, tanto como una cuestión de clase pura y dura. Tanto Zamenhof y tan poquito Marx.

¿Qué está sucediendo aquí? En la Gran Cábala Secreta de la IndianoWatch sospechamos que ni siquiera es que se hayan reído de su acento. No. Lo que pasa es que Gebara siente que no tiene su capacidad de seducción irracional habitual cuando habla en inglés, porque, bueno, tiene que pensarse más lo que dice. Y como no tiene instrumentos de persuasión racional, pues hala, es el inglés que es malo y perverso porque no le sirve para camelarse a las chatis. Como no es capaz de seducir (ojo, no hablamos de convencer, ni de explicarse, ni de negociar… hablamos de SEDUCIR) en inglés, pues la paga con el inglés.

Pero claro, estamos hablando de alguien que afirma que no le gusta hablar por teléfono porque si no está frente a frente no puede ejercer su (considerable) carisma, no puede calibrar sus reacciones según su lenguaje corporal, y claro, basándose puramente en sus argumentos racionales, no convence a nadie:

Este tipo de personas, como mi madre o yo mismo, al hablar por teléfono se encuentran irremediablemente tensas y confusas, imposibilitadas de sentir, más allá de lo que el otro dice, lo que quiere decir y sobre todo si quiere ocultarnos o no algo tras la maleza de las palabras.

Así que lo de siempre: yo tengo un problema (me encuentro inseguro hablando en inglés), pero la culpa es del otro que es un ladrón/me persigue/es incapaz/nos odia/es una conspiración (la lengua de Satanás).

PS Por cierto, el inglés es tan malo que va al evento ése de todo el amigotismo… cuyo nombre es en inglés. A ver si también critica a la organización de ese evento.

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