Pequeño Nicolás Leyenda Urbana

El caso del Pequeño Nicolás ha generado muchas risas en la cábala de la IW. ¿Cómo? ¿No sabes quién es el pequeño Nicolás? Lee sobre el caso del joven impostor.

Como cualquiera que haya tratado con Tartessos, sabemos que el pequeño Nicolas no ha inventado nada. Ese impostor a quien se imputan ahora délitos diversos vinculados a corrupción, chanchulleo y suplantación de identidad intentó lograr lo que cualquier hijo ambicioso de familia bien de clase media: llegar a lo más alto a toda costa, aunque con algunos escrúpulos menos que el promedio.

El pequeño Nicolas creó una leyenda urbana sobre sí mismo, que alimentó a base de tomarse fotografías con unos y otros aunque él solo estuviera pasando por allí, como Forrest Gump. Eso nos lleva directamente a pensar en Gebara: Gebara intentó con mucho menos éxito (ninguno, para entendernos) crear una leyenda urbana sobre sí mismo. Lo cierto es que fue una vulgar intentona de marketing viral (puaj puaj) tan cutre que cuesta creer que aún ahora presuma de ello en cuanto tiene ocasión. El objetivo era el mismo: proyectar más sombra de la que le correspondía para engañar a algún despistado.

Haced click aquí: Ugarte Leyenda Urbana para entender las simetrías con el pequeño Nicolás.

Y eso es antiguo. Gebara continuó todos los años posteriores inventando un pasado a medida de su imaginación.

Si hacemos caso a lo que cuenta de sí mismo, Gebara ha entrenado en Cuba con las guerrillas revolucionarias, ha batallado en Angola, y también vivió una temporada en la selva peruana de donde tuvo que salir corriendo y pasó tanto miedo que tiene unos tics que le acompañan desde entonces(1), pasó unos duros años en Kosovo, asaltó los servidores de Milosevic y ayudó a que perdiera la guerra, antes se encontró en Berlín la noche que cayó el muro comunista, después fue en cabeza de las manifestaciones de Kiev, cenó con Zapatero un puñado de coquinas que tenían arena, fue secuestrado por ETA mientras iba en misión especial para Interior, y un sinfín de historias de las que no tiene ninguna prueba ni recuerdo físico.

Sospechosamente el joven Gebara tan dado a guardar fotos en las que él sale en el centro de la escena, no tiene fotos de ninguno de esos momentos que componen su autobiografía. Es raro, porque el buen impostor(2) ha de inmortalizar esos instantes para seguir trepando.

Sin embargo, ni una foto de Gebara en Sierra Maestra, ni en África, ni en Albania, ni en Croacia, ni en Serbia, vamos, ni una foto en los balcanes. Tampoco muestra fotos suyas en la noche en que cayó el muro de Berlín, con un pedacito preceptivo de piedra en la mano. Las únicas fotos que conserva de Kiev es de tiempo después de la revolución, haciendo turismo durante un viaje de amor-a-tres con Bel.

Esto es divertido porque a Kiev fue precisamente a perseguir a una ucraniana de la que se enamoró cuando ella visitó Madrid para contar precisamente su experiencia durante esa revolución (vamos, que el motivo de su viaje es una chica que visita Madrid por una revolución pasada, pero en su versión él pasa a estar allí en el meollo de la movida cuando tiene lugar). Él asistió a ese congreso como el último mono, ni ponente ni nada, y como buen Don Juan no dejó el congreso sin haberse ligado a una joven a la que fue a visitar al año siguiente, suponemos que tras contarle su biografía de activista por la paz y la democracia mundiales(3).

1, Se rumorea que los tics provienen de cierto accidente de tráfico con resultados trágicos hace muchos años, del que nunca habla.
2, El pequeño Nicolás es buen impostor aunque le hayan cogido por intentar cobrar dinero “en negro”. Osea, cogerle es como coger a Al Capone por defraudar impuestos y no por ir matando gente: las alarmas se desatan cuando pide un montón de pasta en comisión “B”, no porque nadie pusiera en duda su identidad inventada.
3, La lucha por la democracia económica compartida y la libertad de los pueblos del mundo se logra sobre todo trabajando para la SGAE montando eventos y dejando colgados a sus clientes de Piensa en red. Eventos sigue montando a día de hoy, y sobre los clientes… pregúntenle a Kepa Lankide por el retorno de su inversión en Phantomaki.

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2 pensamientos en “Pequeño Nicolás Leyenda Urbana

  1. El Dircom de la Gran Cábala Secreta de la IW Autor de la entrada

    Este chaval ha aprendido lo esencial de Gebara, y mucho más joven: lo importante es figurar. Y si no figuras, dices que figuraste, porque total ¿quién lo va a comprobar?

    Francisco Nicolás procedía siempre del mismo modo. Según ha podido saber este diario, se presentaba ante empresarios y dirigentes políticos como un alto cargo bien relacionado de una institución importante. El nombre del organismo no importaba demasiado. Sólo buscaba sorprender a su interlocutor. Así, los agentes sostienen que llegó a identificarse como dirigente del Partido Popular, de la Oficina Económica de la Moncloa, de la propia Vicepresidencia del Gobierno, de los gabinetes de varios ministerios, de las direcciones generales de la Policía y la Guardia Civil y hasta del mando de los servicios de inteligencia.

    ¿De qué me suena esto…?

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