La Anchoa no forkea

Hoy los tartesios nos han descubierto un maravilloso término nuevo en su vocabulario interno, legendario por su claridad y por su savoir-faire semiótico. Recordemos que ésta es gente que le puso a un software el nombre de una enfermedad crónica, y lo describieron como “enriquecido con esteroides“. Y eso que Bel es enfermera.

Sin más preámbulo, les presentamos el último añadido a la jerga tartesia: el FORKEO.

¿Qué coño significa eso, dirán ustedes? Pues los tartesios, que odian el anglomundo y a los anglocabrones y que usan el esperanto y se han inventado varias lenguas sintéticas para no tener que recurrir al inglés, han tomado el término, efectivamente, del inglés.

En realidad es un término tomado de la cultura hacker y del software libre. “Fork” es, literalmente, un tenedor o una horca (horca de éstas, no de las de colgar a la gente). Un “fork” en un camino es también un punto donde surge una desviación, donde el camino se bifurca (término etimológicamente relacionado con “fork”). Osea, una bifurcación.

La cuestión es que han dedicado todo un post y los comentarios a hablar de los forks y el forkear. El post está escrito tan sumamente mal que es difícil entender lo que dicen del forkeo:

Y es que el igualitarismo en nuestra época es resultado directo de la incorporación directa del conocimiento a la producción. Estamos en un entorno pluriespecialista donde todos somos pares por defecto porque la escala necesaria para «forkear», para separarse y crear un clon, es tan pequeña que en realidad, lo que hace viable un fork determinado va poco más allá de las habilidades personales de sus creadores. Incluir a cada uno, darle un objetivo y lugar como par, es la única forma de crecer. Y esto es tanto más drástico cuanto más breve sea el ciclo del producto. Las plataformas de crowdsourcing tienen más «forks» que los desarrollos de software libre, porque los objetos y el «hardware» tienen menor tiempo vital que el software, del que se espera una actualización indefinida en el tiempo que exige una cierta estabilidad comunitaria.

Osea: forkear es separarse y clear un clon (¿de un producto? ¿de una empresa? ¿de uno mismo?) Parece que se refieren, a la libertad, en un contexto de conocimiento libre, de irse uno por su cuenta y seguir con un proyecto a tu aire, independizándote de la empresa madre.

Asumimos que, desde el punto de vista tartesio, con su énfasis en la descentralización y la autonomía y el empoderamiento, esto sería una cosa buena ¿no? Pues no.

En todo forkeo siempre hay una parte más conservadora que puede ser el que se va o el que se queda. Pero lo importante no es el forkeo en si, sino que al ser posible por ser grupos de iguales, se elimina la jerarquía (crearla es una forma de incentivar a tu igual a marcharse) y la innovación se hace más frecuente (si te pasas de conservador y no le das bolilla nunca a sus ideas, marchará con ellas).

Es decir, no son los forkers, sino la posibilidad real del forkeo la que aplana y dinamiza las comunidades productivas.

Luego en los «forks realmente existentes» te encuentras muchas veces con que no van a ningún sitio y que se agotan o anquilosan pronto. Eso muchas veces se debe a que los forkers son falsos pares, empoderados en falso, o simplemente que su idea -o sus diferencias- no tienen vuelo suficiente. Pero fíjate, en ese caso el forkeo también es bueno, pues quita al núcleo inicial un peso muerto de difícil integración.

Es pura lógica evolutiva: el protagonista de la evolución es el mutante… pero eso no quiere decir que sea evolutivamente mejor, más adaptado o «avanzado», pues solo una pequeña parte de ellos sobrevive.

Pásmense con la lógica del Amado Timonel. Es importante que existan “variables evolutivas”, discrepantes que no están de acuerdo con la lógica del núcleo y bifurcan y se van a montar su propio chiringuito. Pero no porque los “forks realmente existentes” valgan un pito, no: son útiles sólo porque incentivan a la empresa madre a currar más duro. Es decir, son como los disidentes en las purgas de Stalin, que eran necesarios no por el valor de sus ideas en sí, sino como instrumento – a través de su muerte horrible – para poner a todo el grupo firme y tener al personal acojonado y que no tengan ideas de irse por ahí, que hace mucho frío fuera.

Y no se pierdan cómo distorsiona el Amado Líder la dinámica evolutiva: “el protagonista de la evolución es el mutante… pero eso no quiere decir que sea evolutivamente mejor, más adaptado o «avanzado», pues solo una pequeña parte de ellos sobrevive.” Ya. Con la pequeña salvedad de que los que sobreviven prosperan espectacularmente y hacen que los que no evolucionaron (osea, vosotros, chiquipún) se queden obsoletos y anclados en la era de cuando el peligro para Internet era Flash.

Añadimos los comentarios de algunos de nuestros analistas:

¿Fork? ¿Pero cuándo se ha ido alguien de esa secta “forkeando” nada? Si todo el que sale de ahí sale despavorido y sin girar la cabeza para no convertirse en estatua de sal. Y por buen motivo, vista la estructura de harem y que el Pequeño Timonel lo mismo achucha la cama con una que hace las paces con otra y se va a testear los muelles del sofá con otra. En Sodoma y Gomorra la cosa estaba más clara.

Toda esa conversación es como ver a dos niños en edad escolar hablando de lo pesado que son los lazos del matrimonio, lo que harán cuando tengan su propio dinero y lo guay que es pilotar un avión. Un niño tiene ideas sobre todo eso, pero son tonterías que nadie toma en serio por estar fundadas en un conocimiento imaginado. No han visto nunca nada parecido, no se han visto en la situación. Se lo están inventado todo, y los tartesios son como niños.

A los tartesios jamás nadie les ha copiado la estructura de secta. Es de suponer que ellos hablan de fork cuando alguien deja la secta y tiene la desfachatez de seguir vivo en lugar de suicidarse. Pero ese enfoque es una soberana estupidez. En Tartessos no hay nada que merezca la pena copiar.

Sólo una pandilla de estúpidos engreídos a los que jamás nadie ha copiado nada tiene sesudas conversaciones pseudo-científicas sobre lo que sucede cuando alguien les copia.

Todo ese tiempo invertido en pajas mentales deja clara una cosa: el PT anda excesivamente ocioso porque no tiene ni un proyecto interesante al que dedicar su jornada. Ni Phantomakis, ni “fundaciones de caracter social” (recordemos el ya olvidado año de las fundaciones) ni nada de nada. Mucho tiempo libre, mucha paja mental.

Así son las cosas, y así se las hemos contado.

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