Comuneros somos

¡Albricias! Ya sabemos a qué demonios se han estado dedicando los tartesios desde su ignominiosa salida por patas desde que los corrieron a gorrazos desde que se acabó el chupar de la teta pública desde que dejaron su sede de Bilbao y luego Gijón (donde nunca tuvieron sede, sino que gorronearon de amigos, as usual). Ellos afirmaron que se iban de Gijón en enero porque en ese ayuntamiento son unos antisemitas, cuando el hecho es que dijeron en público que estaban en Madrid ya en octubre del año pasado, y fuentes de la Gran Cábala Secreta de la IndianoWatch saben a ciencia cierta que llevaban en la Capital del Mal desde junio 2015.

Teniendo en cuenta que los tartesios no tienen proyectos desde aquella malhadada Anchoa que luego se convirtió en Granada, son muchos meses de tocarse las narices tiempo para trabajar. Así que el resultado debe de haber sido glorioso. Y efectivamente lo ha sido.

¿Cuál es el resultado de la labor tartesia todos estos meses?

HAN ESCRITO UN MANIFIESTO.

Más exactamente, el Manifiesto Comunero, que ahora mismo está en fase beta porque, claro, en 10 meses no da tiempo a completar una obra que sin duda pasará a los anales de la historia como un hito comunitarista.

No importa que el naming y branding de los tartesios esté un poco más p’allá que p’acá (después de todo, esta es la gente que le puso a un software el nombre de una enfermedad crónica y adoptó como mascota a un pez de aspecto fálico con sombrero y mochila). Y que en esta ocasión hayan elegido identificarse con gente que acabó con la cabeza por un lado y el cuerpo por otro por tocarle las narices a Carlos V. Da igual.

Comuneros

– Gebara, por Dios, que tampoco os cuesta tanto presentar las facturas desglosadas, es razonable que las pidan los clientes…
– Que no, que no, y que no. ¿Quién se ha creído que es el cliente para pedirme facturas a mí? ¿A MÍ? ¡Yo que derroqué al Gobierno del PP el 13-M! ¡Yo que cojo el teléfono y tengo al Mossad a mi disposición! ¡Que a mí me espía Rubalcaba! ¡No sabéis con quien estáis hablando!

Una cosa que nos hace mucha gracia es que los tartesios están evitando dar su dirección como locos (no digamos ya su teléfono. ¿Preocupados por quién os pueda llamar o visitar?) De hecho, en la convocatoria para la primera presentación del Manifiesto, dicen que la reunión será en su Oficina. Se asume que es para iniciados que sepan dónde está la puñetera oficina. Esto, además, en un blog que ya no está abierto a los comentarios de cualquiera. Ole la apertura.

Pero lo más importante es que en la Gran Cábala de la IndianoWatch tenemos un déjà vu de tres pares de cojones con esto. Porque Tartessos es como el mito del eterno retorno en versión cutre. Así que como sabemos que hay pobres inocentes que acaban de tener su primer encuentro con Tartessos y el Amado Líder, ahí va una pequeña mirada al pasado:

(Por cierto, no se pierdan esta guía turística de Tartessos, con entradas sobre su gastronomía, literatura, y folklore (sic, sic, y sic). Recordemos que el espacio territorial de Tartessos es, y siempre ha sido, el salón de su casa. Digo del kibbutz glam).

Conclusión: al Amado Líder le gusta un manifiesto más que a un tonto un lápiz. Así que no se emocionen mucho ni se crean lo del hito histórico, porque esta gilipollez  grandilocuente declaración de los tartesios no ha sido ni mucho menos la primera. Ni será la última.

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Delibera, aunque sea banal

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