Iteraciones tartesias

Lo confesamos: es que nos da pereza. Actualizar este blog, queremos decir. No porque nos cueste escribir ni nada parecido – es básicamente porque lo de los tartesios es siempre la misma historia. Y cuando ya has estado presente en unas cuatro o cinco repeticiones de la historia – como lo hemos estado los miembros de la Indiano Watch, aka la Asociación de Damnificados por David de Ugarte Ismael Gebara, llega un punto en que la cosa empieza a parecerse al Día de la Marmota.

Pero éste es un blog de vocación de servicio. Así que, para los no iniciados, aquí van las últimas noticias sobre los tartesios. Por llamarlas de algún modo, porque con los tartesios nunca hay noticias de verdad – meramente variaciones sobre el mismo tema, a saber, la chifladura egomaníaca y la soberbia estúpida de Gebara:

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¡Porra tartesia!

Estimados lectores, en la Gran Cábala Secreta de la IndianoWatch estamos en pleno frenesí predictivo. Es decir, estamos haciendo apuestas sobre cuál será el curso de la desquiciada deriva tartesia este año ahora que regresan a Mordor, digo a Madrid.

Así que pensamos que tal vez querrían participar en nuestra porra. Las preguntas clave de momento son éstas:

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Back to Mordor

¡Que los Tartesios vuelven a Mordor!  Osea, a Madrid. Por lo visto, es que sienten “la inminencia de un Renacimiento”:

En el ecuador del año tomamos una decisión vital e institucionalmente estratégica: (re)ubicar en Madrid la base principal indiana. La acogida fue sorprendentemente cálida, y no solo porque estábamos en pleno verano. La capital peninsular, no deja de ser un hub y un lugar donde, aunque solo sea por ser lugar de paso e intercambiador de transportes, el alcance se multiplica.

Volver allí donde muchos de nosotros nos conocimos, donde la comunidad creció y se desarrolló durante muchos años y donde nuestras redes seguían buscando la luz como enredaderas, fue una forma de renacimiento para esta comunidad de mercaderes que ha encontrado este año un lugar donde anclar su barco, una isla llena de puentes en una suerte de archipiélago donde nadie dice ser «de aquí» y si lo hace no lo dice con mucha convicción.

Hm. Deconstruyamos esto, porque tiene mucha miga.

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El garaje de la Anchoa. Digo de la Granada. Lo que sea

Qué bonito es el sitio de la Anchoa. Digo de la Granada. Osea, el Club Indiano. Osea, lo que sea que sea eso que se ha montado Gebara ahora para difundir la buena nueva cooperativista de la economía de la abundancia que viene y los nuevos futuros de las rentas disipadas y la sharing economy y la web social federal y vivir arrebatados por el cambio. Osea, para sacar pasta a incautos. Otra vez.

Tan bonito, que hasta han incluido un “quiénes somos” como cualquier sitio web corporativo, en el que dicen de qué van. Fíjense, fíjense:

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La Anchoa se hace Granada. O Club. O algo

[Anochecer en el kibbutz glam de los tartesios. El Amado Líder, tras su opípara cena y su pipa de las diez, está de un humor espléndido y expansivo. Las concubinas y el Indiesito y señora, que se quedaron con hambre tras su considerablemente menos opípara cena de patatas duras, están de un humor menos espléndido, pero expectantes. El Profeta del Amanecer de la Anchoa tiene un anuncio que realizar].

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We’re baaaaaaaaaack

Disculpen nuestra ausencia prolongada. La vida real, y, bueno, básicamente el hecho de que los tartesios llevaban meses sin hacer nada medianamente interesante, nos han mantenido lejos del teclado. Pero ahora los tartesios vuelven al ataque. Es decir, vuelven al ataque con lo mismo de siempre (as usual), pero esta vez la chorrada es de una entidad suficiente que justifica el que nos molestemos, la verdad.

¿Se acuerdan de la Liga de la Pescaílla el Bakalao al Pil-Pil el Boquerón la Anchoa? ¡Pues ha resucitado!

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